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Miércoles, 18 de julio de 2018
ENTREVISTAS

11/7/2018

Emilio La Parra, catedrático de Historia Contemporánea: “Fernando VII fue un golpista porque quiso acabar con el constitucionalismo”

Maribel S. Timoneda
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El historiador Emilio La Parra, la semana pasada en Castellote
El historiador Emilio La Parra, la semana pasada en Castellote

Ha obtenido recientemente el premio de biografía y memorias Comillas, que patrocina la editorial Tusquets, por la biografía que ha escrito sobre el último rey absolutista de España, Fernando VII (Fernando VII. Un rey deseado y detestado). El jueves pasado participó en Castellote en el XI Congreso de Historia contemporánea de Aragón, donde tuvo oportunidad de hablar sobre este rey despótico a través de una conferencia titulada Brevísimo léxico personal de Fernando VII

-¿Qué palabras definen al último monarca absolutista de España?

-Para entender la existencia y la política de Fernando VII hay algunas palabras que son clave, y son: autoridad, intransigencia, vulgaridad y campechanía, desconfianza y minuciosidad. Fernando VII era dado a usar un lenguaje soez, revisaba las cuentas hasta la saciedad y era enormemente autoritario.

-Casi todo es un léxico tiene connotaciones negativas.

-Sí, prácticamente todo.

-¿Fue la educación lo que lo hizo ser así?

-La educación, su forma de ser, su visión de la política, todo un poco.

-¿Pero su hermano no fue todavía más reaccionario que él?

-Según algunos estudiosos, su hermano era tan reaccionario como él, según otros lo era menos. Depende de la óptica que se adopte para analizar la Historia. Siempre fue un rey absolutista. Él siempre consideró que la mejor manera de mantener su poder, que era su obsesión, era la mano dura y, en consecuencia, todo lo canalizó en esa dirección. Por ejemplo, Fernando VII no pudo aceptar jamás aquello de la soberanía nacional ni tampoco lo de la participación en política a través de las Cortes.

-Es uno de los reyes que más mala fama tienen en nuestro país. ¿Pero se la tiene ganada?

-Fue uno de los peores reyes de España. Después de trabajar más de 10 años en su biografía, he llegado a la conclusión de que, sin lugar a dudas, ha sido el peor rey de España, al menos de los tres últimos siglos, contabilizando los siglos XVIII, XIX y XX.

-¿Por qué era tan malo?

-Porque se mezclan muchas cosas en su persona. Por una parte, lo era por su forma de ser, también porque estuvo rodeado de una serie de individuos que le influyeron negativamente y porque tuvo una obsesión, que era mandar por sí mismo. Claro, eso le condujo a deshacerse de todos los que le criticaron, y no toleró la más mínima oposición. Así fue como se convirtió en un rey tirano. Esa sería la caracterización más propia  que podríamos hacer de él.

-Si lo comparamos con el tiempo que reinó su hija Isabel (10 años más), su etapa no fue tan larga. ¿Entre 1808 y 1833, cuál está considerada la peor época desde el punto de vista de esa tiranía?

-Hubo varios periodos, con una interrupción de 6 años de la Guerra de la independencia. No se me ocurre cuál pudo ser la peor de sus épocas, porque son todas malas. Quizá el trienio liberal (1820-1823), porque aunque España era un país constitucional, el rey no aceptó la Constitución y potenció, organizó y financió una acción contrarrevolucionaria para acabar con el constitucionalismo, así que podríamos decir que Fernando VII fue un rey golpista.

-Al menos hizo caso omiso a la Ley Sálica y le dio a la Corona  a su hija, una mujer.

-Fernando VII se obsesionó con que la Corona tuviera continuidad en una persona de su sangre, en un hijo suyo, y como careció de hijo varón se volcó en su hija, pero no por ser ella una mujer, sino por ser hija suya. Es decir, su lema era: yo mando y quiero que los míos sigan mandando, por encima de su hermano, Carlos María Isidro, con el que se llevaba muy bien hasta los últimos años de su reinado.

-¿Hay algo bueno de ese rey despótico?

-Que procuró el contacto con la gente, que se avino a tratar con la población, e incluso hacía recepciones en palacio los jueves y domingos. Iban a palacio personas del pueblo…

-¿Hacía populismo?

-Era un populista clarísimamente, pero habría que preguntarse si esa era una virtud o un defecto. Aparte de ésto, hizo algunas reformas en la segunda parte de su reinado, a partir de 1824, que luego desarrolló su hija. Por ejemplo, reorganizó la Administración, saneó la Hacienda, organizó los Presupuestos Generales del Estado, creó el ministerio de Fomento, elaboró una ley de minas que tuvo bastante importancia, creó el Museo del Prado y el Conservatorio Superior de Música de Madrid. No fue un reinado totalmente estéril.

-¿Benefició a algún territorio concreto?

-Todos sufrieron la misma suerte, aunque apoyó bastante los Fueros vascos, porque en las provincias vascas la oligarquía que dominaba las diputaciones forales era reaccionaria y absolutista y, naturalmente, coincidían con la manera de pensar del rey, así que les dio cancha y les concedió leyes para que pudieran vender sus productos en España. Potenció la economía vasca, pero por razones económicas.

-¿Y hubo alguna clase social que se sintió cómoda durante su reinado?

-En determinados aspectos al clero lo apoyó mucho, pero siempre que su autoridad no se superpusiera a la suya. Les devolvió bienes desamortizados por los liberales, les permitió que se reinstalaran en municipios, pero ojo, su autoridad siempre debía quedar por encima.

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