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Miércoles, 18 de julio de 2018
ENTREVISTAS

30/6/2018

Alfonso Lázaro, cofundador del Colegio Gloria Fuertes: “En educación especial falta incluir a los centros dentro del sistema, sin tapujos”

Maribel S. Timoneda
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Alfonso Lázaro, junto a dos alumnos subidos en zancos, el día del homenaje
Alfonso Lázaro, junto a dos alumnos subidos en zancos, el día del homenaje

Alfonso Lázaro se jubila el 31 de agosto, pero sus compañeros creen que nunca perderá de vista el colegio Gloria Fuertes de Andorra, que fundó en 1982 junto con otros tres maestros. Este doctor en Pedagogía le ha dedicado casi toda su vida profesional a los niños con discapacidad, ha sido formador de maestros y es un referente en el ámbito de la investigación por sus trabajos relacionadas con la psicomotricidad y la integración sensorial, la estimulación humana y las aulas multisensoriales y de relajación.

-¿Qué siente uno cuando sus compañeros, sus alumnos y toda la comunidad educativa le homenajean después de casi 40 años dedicado a la educación?

-Estoy muy emocionado y encantado de haber tenido una trayectoria profesional tan larga. Han sido 39 años en Andorra y 36 de ellos en el colegio Gloria Fuertes. Prácticamente he dedicado toda mi vida profesional a los chicos con discapacidad.

-¿Y el balance?

-Ha sido un balance muy positivo, porque cogimos a estos chicos y chicas en los años 80, cuando su integración social no era una cosa habitual en el sector de la Educación. Desde entonces ha habido un cambio muy importante y profundo en la atención educativa a este alumnado. Por lo tanto estoy encantado de haber vivido ese proceso y además desde un ámbito que ya tiene detrás una importante investigación como es la psicomotricidad.

-¿Cómo nació el colegio Gloria Fuertes de Andorra?

-Surgió en 1982 de una reunión entre cuatro aulas ordinarias. Gracias a la influencia de un inspector de Educación, Pablo Antonio Crespo, conseguimos quedarnos en el recinto escolar, y eso fue importante para la integración de estos chicos, primero en la escuela y después en la sociedad. Nosotros también hemos hecho el camino de la integración a la inclusión, así que para la sociedad de Andorra el Gloria Fuertes ha servido para que la gente tomara conciencia de que estos chicos y chicas necesitan una atención educativa especial.

-Y no sólo en Andorra.

-Sí. Al principio sólo eran chicos de Andorra, pero en el año 1986 ya tuvimos la primera ruta de transporte. Ahora tenemos 10 rutas y vienen chicos desde las cuencas mineras centrales hasta de Caspe (Zaragoza).

-Durante estos años también se han convertido en un referente en educación especial.

-Sí es así. Hay tres personas que hemos sido miembros del equipo directivo desde el principio, Peña Martínez, José María Peguero y yo, y eso ha servido de columna vertebral para que alrededor de ella crecieran equipos y gente comprometida con la educación.

-¿Cuál ha sido el cambio más radical que ha afrontado el colegio Gloria Fuertes?

-El más importante ha sido el diseño de los espacios y que las estimulaciones básicas llegaran a todos los alumnos. Es un cambio ligado a nuestra propia trayectoria. Pero también ha sido importante la visibilidad de las personas con discapacidad. Me parece que Andorra y los pueblos de la zona de influencia del colegio lo han notado. La sociedad empieza a despertar y ve a estos chicos y chicas haciendo cosas, incluso ejerciendo empleos.

-La psicomotricidad ha hecho al Gloria Fuertes un referente en su ámbito. ¿Qué ha representado desde el punto de vista educativo?

-La psicomotricidad fue una revolución en el colegio. Es un modelo que hemos exportado a varias comunidades autónomas junto con el diseño del aula. Fue tan importante que desde 1985 me dediqué en exclusiva a psicomotricidad. Desde entonces empecé un proceso de formación que ha conducido a que el colegio sea conocido en bastantes países de Europa, en Sudamérica y sea actualmente un referente.

-¿Cómo se dieron cuenta de que la psicomotricidad era un revulsivo para estos alumnos?

-Fue algo que surgió porque teníamos chicos que tenían menos problemas de discapacidad, pero sí muchos trastornos de aprendizaje y de conducta, y vimos que no era bueno que estuvieran todos los días sentados detrás de un pupitre, así que decidimos amueblar un aula de psicomotricidad. Hice la formación en Madrid, me quedé en el cuadro de profesores del Centro de investigación de técnicas aplicadas a la psicomotricidad y a partir de ahí he sido formador de maestros.

-¿Cómo ha de evolucionar la educación especial en España?

-La Administración tiene que tomar más conciencia de que estos chicos y chicas siguen estando dentro del sistema educativo. El centro de educación especial es uno más, pero la Administración, aunque ha puesto medios, debe de dar más visibilidad a estas personas. En eso se tiene que avanzar.

-¿Por qué no se ha avanzado antes en ese camino, pese a todos los cambios habidos?

-Porque somos pocos. Como nosotros hemos hecho una obra tan grande, la Administración provincial nos ha apoyado y medios tenemos muchos, pero a veces falta incluir estos centros dentro del sistema, sin tapujos. Estos alumnos pueden desarrollar algunas habilidades dentro de las capacidades que tienen, pueden estar en talleres ocupacional, en centros especiales de empleo; los que tienen capacidades más importantes pueden estar en residencias, pero hay que continuar la estimulación. Queda bastante camino por recorrer, pero estamos en la linea. Desde los años 80 ha habido un cambio muy importante y bueno.

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