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Miércoles, 18 de julio de 2018
ENTREVISTAS

28/6/2018

Jorge Eduardo Benavides, escritor peruano: “Los escritores que estamos fuera de nuestro país vivimos en una especie de limbo”

Miguel Ángel Artigas
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Jorge Eduardo Benavides, en Nueva York
Jorge Eduardo Benavides, en Nueva York

Jorge Eduardo Benavides (Arequipa, 1964) es un escritor peruano afincado en España que, con claras influencias de su paisano Mario Vargas Llosa o Julio Cortázar, cultiva un estilo muy personal con el que transita de la novela política a la de viajes, pasando por el género policíaco o histórico. Este miércoles presentó en el Instituto Cervantes de Madrid el nuevo número de la revista literaria Turia, que dedica buena parte de sus páginas a las letras peruanas. 

- ¿Cuál es la pertinencia de que Turia mire hacia Perú y la literatura peruana?

- Es una forma de reivindicar una conexión que siempre ha existido entre las letras españolas y peruanas que se está haciendo cada vez más fuerte. Perú está gozando de un momento de prosperidad y hay tímidos intentos de que esto se note también en la cultura, y de manera especial a través de un intercambio con España. 

- Usted aporta un texto que podremos leer en su próxima novela...

- Sí, es un fragmento de El collar de los Balbases, que se publicará en septiembre. Es una novela histórica que transcurre en España durante la primera guerra carlista, y que de algún modo también simboliza esa doble nacionalidad que tenemos muchos escritores peruanos afincados en España, como Santiago Roncagliolo, Fernando Iwasaki o yo mismo.

- ¿Qué hace que un escritor de origen peruano se fije precisamente en la primera guerra carlista española?

- Había escrito ya El enigma del convento ambientada entre Arequipa y la España fernandina, y esa historia me trajo a esta, que pretende ser un fresco de esa guerra carlista con los personajes del Madrid cortesano como Bretón, Larra, Luis Candelas, el Duque de Osuna... 

- ¿Existe una literatura peruana contemporánea en el sentido de que haya características comunes que la engloben y la definan?

- Como pasa en todos los países adjetivar a la literatura con una determinada nacionalidad es una entelequia, una manera de desear que ocurra algo. Pero cada cierto tiempo hay ciertos elementos que están como telón de fondo en ciertas literaturas. Así como cuando hablamos de España hablamos de la guerra civil como un subgénero importante, en Perú ocurre algo similar con la guerra interna que fue el enfrentamiento entre el Estado y Sendero Luminoso, que causó cerca de 70.000 muertos en diez años y que puso al país al borde del colapso absoluto. Ese terrorismo y Fujimori han dado para que se haga muchísima literatura.

- ¿También han contribuido a modelar la forma de escribir en Perú?

- A diferencia de España, que siempre tiene batallones de escritores, en Perú durante los años sesenta no hubo muchos grandes escritores, pero sí tuvieron gran prestigio como Julio Ramón Ribeyro, Vargas Llosa o Alfredo Bryce. Ahora hay una tendencia en las generaciones posteriores a enriquecer su literatura viendo sus métodos, formas y estilos de trabajo. 

- Turia recupera la figura del poeta español afincado en Perú Julio Garcés, que en España era absolutamente desconocido...

- Garcés vivió el más ignominioso de los exilios, que es el olvido. Irte al otro lado del mundo en un momento en el que la comunicación estaba muy lejos de ser la que tenemos ahora gracias a las nuevas tecnologías hace que poco a poco los escritores vayan olvidándose en su patria. Incluso hoy en día quienes vivimos fuera de nuestro país estamos en una especie de limbo, porque aquí no eres español y no encajas en las corrientes narrativas españolas, aunque te traten perfectamente bien, y en Perú eres un escritor un poco foráneo. Eso le pasó a Garcés lo mismo que pocos años antes le pasó a un poeta fantástico, Corpus Barga, español y familiar de Gómez de la Serna. Vivió en Perú y hasta fechas recientes no ha sido rescatado del olvido. Y en España ocurrió con un dramaturgo estupendo que era el peruano Felipe Sassone, que durante la guerra fue un franquista acérrimo y eso contribuyó a ser condenado al ostracismo. 

- También estará presente durante la presentación de Turia, en el mes de julio, en la Feria del Libro de Lima, uno de los foros culturales más importantes de Iberoamérica.

- Va tanta gente a las presentaciones que, para alguien que viene de España, es muy sorprendente. Hay mucha avidez por parte de los peruanos, porque las ferias de libros en Latinoamérica aglutinan el grueso de la actividad cultural gratuita. En España en cada ciudad tienes ferias o festivales, y eso diluye la participación de la gente en las charlas literarias.

- Turia en España es prácticamente una superviviente. ¿Cómo está el panorama de las revistas literarias en Perú?

- Allí viven el mismo embate que aquí, pero siempre han existido revistas de mucha calidad, como Hueso húmero o Tortuga ecuestre, que exigen un lector más formado sin ser exclusivistas. Pero no hay nada del volumen de Turia en ningún sitio del mundo, que yo sepa. Turia es espléndida por su calidad y por la diversidad de temas, autores... He contado solo las reseñas de libros que aparecen en el próximo número y hay cerca de 60. Es que además de la calidad impecable se une la profusión de temas, porque Turia es para leerla todo el año. Acumular todo ese material, trabajarlo y editarlo es un trabajo de titanes, porque no hay ninguna otra revista que tenga 500 páginas en las que no hay nada flojo y nada está de relleno. 

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