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Martes, 19 de junio de 2018
TERUEL

11/6/2018

El Museo de la Guerra de Teruel nace con la aspiración de convertirse en un gran centro de referencia internacional y de homenaje a las víctimas

Los consejeros de Educación, Presidencia y Vertebración del Territorio han presentado el proyecto
Redacción
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Infografía del futuro Museo de la Guerra de Teruel
Infografía del futuro Museo de la Guerra de Teruel

El Museo de la Guerra de Teruel será un espacio para la reflexión, que mostrará lo que ocurrió en la ciudad y en todo el país durante el conflicto bélico y que pretende aflorar el sentimiento de cada uno de los observadores en contra del odio y la sinrazón. A este propósito se dedicará el edificio, de 3.500 metros cuadrados, compuesto por dos volúmenes y el conjunto de nuevos espacios que se crearán a su alrededor, que serán en sí mismos una parte fundamental del su mensaje expositivo. Arquitectura y museografía se presentan en esta iniciativa como un conjunto coherente e indisociable que buscan multiplicar el efecto de su mensaje, a través de una exposición permanente, un espacio importante para exposiciones temporales, un auditorio y una zona de servicios con cafetería y tienda. Además, contiene importantes espacios técnicos para almacenaje y carga y descarga, una biblioteca que será especializada y muy útil para los investigadores y espacios para que las asociaciones memorialistas puedan desarrollar cuantos proyectos consideren oportunos.

El proyecto plantea la posibilidad, gracias a sus servicios y espacios, de contar con propuestas culturales y vinculadas con la memoria durante todo el año, convirtiéndose así en un espacio de referencia cultural constante en nuestra comunidad, con relevancia también en la difusión y la investigación. Dicha programación estará abierta a las necesidades y sugerencias de las asociaciones memorialistas y los activos culturales de la ciudad y la provincia.

El proyecto ha sido presentado este lunes por los consejeros de Educación, Presidencia y Vertebración del Territorio (Mayte Pérez, Vicente Guillén y José Luis Soro) y vuelve a poner de manifiesto el compromiso del Gobierno de Aragón con la memoria democrática, tras el impulso durante esta legislatura de una Ley que establece medidas para aquellos que padecieron persecución y violencia durante el conflicto y los años posteriores, y la puesta en marcha de una línea de ayudas para las asociaciones de memoria de la Comunidad, a las que se destinan 200.000 euros anuales.

“Hoy es un gran día para Teruel –ha manifestado la consejera de Educación, Cultura y Deporte, Departamento del que dependerá el museo-, porque se presenta el que será un centro de referencia en todo el país, un proyecto ambicioso y de rigor que no trata de confrontar sino de llevar a la reflexión y a conocer la historia de nuestro país”. Mayte Pérez ha destacado asimismo que ya se han dado los primeros pasos administrativos para impulsar su edificación. “Va a ser un museo en el que se va a interpretar la Guerra Civil y habrá una parte concreta sobre Teruel. Esta ciudad es el sitio ideal porque fue una ciudad masacrada por los dos bandos y por eso es el escenario idóneo para tratar de desechar el revanchismo y poder llevar a una reflexión sobre qué podemos aportar cada uno para tener una sociedad mejor”, ha declarado.

El proyecto es transversal y cuenta asimismo con la participación de los Departamentos de Presidencia y de Vertebración del Territorio. El consejero José Luis Soro ha puesto en valor el interés turístico de esta infraestructura, que se sumará a la extensa oferta de la ciudad. “Gracias a este Museo –ha dicho- Teruel se convertirá en el epicentro de las experiencias turísticas relacionadas con la historia de la Guerra Civil, en el destino protagonista de las rutas de la memoria democrática en Aragón”. Soro ha señalado que “mostramos y divulgamos, con orgullo y con naturalidad, nuestros restos romanos, nuestros castillos medievales, nuestros palacios renacentistas, ese mudéjar y modernismo que tanto nos identifican” y ha añadido que “también debemos mostrar nuestra historia contemporánea, sin obviar nuestro pasado y sin renunciar a la memoria, por dura que ésta sea”.

Además de la museografía, que quiere hacer comprender a los visitantes la Guerra Civil no solo desde el punto de vista militar sino sobre todo desde la perspectiva de la población civil, el edificio que se situará en la Avenida Zaragoza incluye un gran recinto al aire libre concebido como jardín reservado para albergar una amplia muestra de materiales pesados de guerra (acorazados, tanques, etc.) y el recuerdo y homenaje a las víctimas a través de un memorial por la paz en un material que refleja para que la sombra del visitante se vea sobre los nombres y una película de agua que impida el vandalismo.

Por su parte, las salas expositivas, concebidas como grandes espacios técnicos para alojar la exposición permanente, adoptan la textura pardo-grisácea de los cerros que envuelven la ciudad de Teruel. El acceso a las mismas se llevará a cabo a través de una rampa que, conceptualmente, recuerda los accesos a las trincheras. Dos grandes tipologías de módulos museográficos se podrán encontrar en su interior: unos mostrarán la Guerra Civil en su amplio contexto, hasta llegar a la inmediata postguerra, y otros enseñarán lo que ocurrió en Teruel, justo en el año en el que se cumplen 80 años de la batalla de la ciudad, donde se desarrollaron los más violentos y destructivos ataques contra la población civil entre el 15 de diciembre de 1937 y el 22 de febrero de 1938. Estos módulos serán temáticos, pero no diferenciarán en ningún caso entre bandos, porque el museo quiere llamar a la reflexión y a la lucha contra el odio y la intolerancia.

Profundizando en esta idea, el final de la zona de exhibición se plantea abierto, buscando que el propio visitante saque sus propias conclusiones sin pretensión alguna de adoctrinamiento.

Asimismo, este centro recogerá un gran mapa de los espacios de la memoria de nuestra comunidad y del resto de nuestro país, convirtiéndose en el centro neurálgico de todos los centros de interpretación de memoria. De hecho, uno de los principales valores del proyecto es que parte con la ambición de convertirse en un gran referente nacional e internacional, con la pretensión de explicar a las nuevas generaciones qué fue y qué significó tan dramático suceso, generando espíritus críticos.

El proyecto, realizado a partir del anteproyecto del profesor de didáctica de la Universidad de Barcelona (UB) Joan Santacana y del arquitecto Toni Casamor, cuenta además con una comisión asesora compuesta por profesionales de la universidad y expertos memorialistas de la Comunidad, nacionales e incluso internacionales, que avala su viabilidad del proyecto y su significación. Reconocidos nombres como los de Paul Preston, Helen Graham, Stanley G. Payne, Alberto Sabio o Eloy Fernández Clemente participan de la iniciativa para garantizar su rigor y avalar sus contenidos, en una comisión que preside el profesor de Historia Social y del Pensamiento Político de la Universidad Nacional de Educación a Distancia Javier Paniagua.

El proyecto se encuentra ahora mismo en fase de redacción de su decreto de creación y la intención es ir acometiéndolo en varias etapas. La idoneidad del proyecto, sus posibilidades y su ambición colocan a Aragón en la vanguardia de los proyectos memorialistas, junto con la Ley de memoria impulsada y las acciones vinculadas a las ayudas en materias de memoria y patrimonio. Durante la presente legislatura se ha recuperado la convocatoria de ayudas para proyectos de recuperación de la memoria histórica, que cuenta con un presupuesto de 200.000 euros con la finalidad de impulsar el conocimiento y la investigación en todo el territorio. Están dirigidas a entidades sin ánimo de lucro y se destinan a proyectos de investigación, producción de exposiciones, organización de jornadas o elaboración de audiovisuales.

Por otra parte, y como ha destacado el consejero de Presidencia, Vicente Guillén, la Ley fomentada desde el Ejecutivo aragonés sitúa a la Comunidad entre las primeras Autonomías con una regulación propia en esta materia e incluye, entre otras, políticas de exhumaciones, callejero o rutas de memoria democrática. Para su elaboración se ha contado con asociaciones memorialistas, sindicatos, administraciones y otras entidades interesadas.

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