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Miércoles, 23 de mayo de 2018
CULTURA

17/5/2018

Reinterpretando a Goya

La Escuela de Artes inaugura la exposición Los desastres, hoy, inspirada en grabados del pintor aragonés
Diego Saz
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Guerras, refugiados, televisores o incluso King Kong se mezclan con las situaciones que Goya reflejó. D.S.
Guerras, refugiados, televisores o incluso King Kong se mezclan con las situaciones que Goya reflejó. D.S.

Francisco de Goya (1746-1828) vuelve a estar presente en la Escuela de Artes de Teruel. Alumnado y profesorado le han hecho volver gracias a su reinterpretación personal de las piezas que componen Los Desastres de la Guerra, que el pintor aragonés realizó en plena contienda entre los años 1810 y 1814, y que constituyen una crónica gráfica de la Guerra de la Independencia.

Este fue el punto de partida de Los desastres, hoy, que tras el éxito cosechado de la muestra original durante su estancia en la sala de exposiciones del centro el pasado mes de octubre, decidieron hacerle este particular homenaje en el que estudiantes y profesores reinterpretarían desde su punto de vista 81 grabados de Goya. “Fue impactante comenzar el curso con esa exposición y fue tanta la impresión que nos causó, que decidimos hacer esta reinterpretación”, indica el director de la Escuela de Artes, Ernesto Utrillas.

Collage, versiones tridimensionales, grabado o estampación son algunas de las técnicas utilizadas por los artistas en las obras, en las que también algunos de ellos han incluido objetos para dotarlas de tridimensionalidad. Variedad de técnicas y variedad conceptual, en la que también se pueden ver paralelismos con situaciones de actualidad, parecidas a las que Goya retrató hace más de dos siglos.

Las guerras de Siria o de Vietnam, los refugiados por culpa de esos conflictos, escaleras mecánicas, televisores, gafas en tres dimensiones o incluso King Kong se mezclan con los recuerdos del pintor aragonés, para dar resultado a una obra bonita y peculiar que desde el centro califican como “un conjunto ecléctico de técnicas variadas, tanto plásticas como digitales, de distintos enfoques conceptuales y personales”.

“Creo que es una exposición muy interesante porque nos permite ver lo actual que era Goya, con un mensaje directo que reflejaba en sus interpretaciones”, asegura Utrillas. Y mientras que algunas de las obras son interpretaciones íntimas del autor, otras van directas al contenido. E incluso las hay que son imposibles de conocer, a no ser que se recuerde el grabado original.

Desde el mes de noviembre alumnado y profesorado trabajan en este proyecto, y aunque la mayoría tuvo libertad artística, otros recurrieron a las técnicas que aprendían en clase. No obstante, la libertad en interpretación ha sido libre.

Detalles cuidados

También la muestra, en su particular homenaje a Goya, ha cuidado todos los detalles. Según explica Utrillas, en la sala de exposiciones “se ha procurado mantener la misma disposición y orden que tenía Los Desastres de la Guerra”. Así, todas las obras que aparecen están numeradas, con el nombre del grabado que reinterpretan y el nombre del artista que lo ha realizado. 

La idea, añade, es mostrar el mismo formato para “unificar y dar igualdad visual” a la muestra, por lo que todas las obras tienen el mismo tamaño, aunque algunas están directamente sobre papel y otras sobre tablillas u otros soportes.

Solo unas pocas piezas destacan de la tónica común, y al verlas es evidente. Una de ellas es una obra en tres dimensiones con sus respectivas gafas para verla, otra es un libro con varias páginas descubiertas y otra es un saco colgando del que parece que sobresalen dos piernas.

Aunque sin duda, la que más llama la atención es ¡Cruel lástima!, que emula al grabado 48 de Goya. En esta, aparece una caja tapada con un plástico transparente, que permite ver al fondo un collage que muestra las desgracias de una guerra. Y justo detrás del plástico en primer plano, está la figura de Aylan Kurdi, el niño encontrado muerto hace tres años en una playa de Turquía.

No es la única obra que protagoniza esta inocente víctima. También aparece en la reinterpretación del grabado 62, Las camas de la muerte, junto con la figura original del realizado por Goya. Un recurso, que también utilizan muchas de las piezas de la exposición, y que permite ver cómo todo no ha cambiado tanto.

Recuerdo a Goya

Los desastres, hoy recuerda no solo al Goya artista, sino a un Goya que supo cómo plasmar mediante sus grabados las barbaries que se vivieron en la Guerra de la Independencia. “Goya reflexiona por primera vez sobre los efectos de la guerra”, dice Utrillas. Y en este sentido, “aunque se dice que fue el  primer reportero gráfico, no creo que sea una idea de testimonio o de reporterismo, sino de denuncia e interpretación de los hechos”, continúa.

Para el director del centro, el trabajo de Goya no solo consintió en constatar los hechos, sino también en dar su opinión porque “su forma de reflejar lo que sucedió, no es neutra”. Una visión que se centró en denunciar las barbaries que vivieron las personas, la población civil que tuvo que abandonar su hogar.

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