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Miércoles, 20 de junio de 2018
BAJO ARAGÓN

15/5/2018

La IronCRA mantiene su espíritu reivindicativo a favor de la escuela rural

Casi 200 personas, entre familias, alumnos y docentes realizaron el domingo la marcha en Cañizar
Maribel S. Timoneda
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La marcha, el domingo por la mañana, en Cañizar
La marcha, el domingo por la mañana, en Cañizar

Alumnos, profesores, padres y madres de alumnos del CRA Somontano Bajo Aragón y de algún otro colegio del entorno participaron el domingo por la mañana en la marcha IronCRA, nacida en los peores años de la crisis económica, cuando los recortes en educación caían como una losa sobre la escuela rural. Casi 200 personas se sumaron a la séptima edición de una caminata que ha acabado convertida en una jornada de convivencia de la comunidad educativa, pero que no ha perdido de vista los motivos que llevaron a este CRA a dar un toque de atención a la sociedad ante la pérdida de escuelas y de servicios educativos en el medio rural turolense.

La mejora de la situación en los centros rurales que se ha producido en los últimos años -ahora se mantienen escuelas hasta con cuatro niños- ha alejado la sensación de asfixia en la que se encontraron algunos colegios rurales como el CRA Somontano, que ahora tiene centros con 11 niños y repartidos en dos aulas. Aún así, la despoblación está haciendo estragos en la zona. De todos los colegios del CRA, dos (Crivillén y Gargallo) están cerrados desde 2013 y 2015, respectivamente, y las posibilidades de que ambos vuelvan a reabrir son pocas.

Con 76 alumnos matriculados en todo el CRA en este curso escolar, el pueblo con más matrículas es La Mata de los Olmos, con 23 alumnos. Otros como Estercuel tienen 11, aunque la mayoría son aulas unitarias.

Según el director del CRA Somontano Bajo Aragón, Carlos Latorre, las variaciones de alumnado en un mismo curso escolar son habituales. “Hoy puedes tener 12 niños en un aula, se va una familia y te quedas con 10 de golpe”, explicó. Además, el número de alumnado extranjero es muy superior a la media. Según Latorre, en torno al 53% de la población escolar es inmigrante, la mayoría de origen marroquí y el resto procedentes de Rumanía, lo que conlleva que en muchos casos sean “niños que presentan dificultades en el lenguaje, y no porque hayan venido a España procedentes de sus países de origen, ya que la mayoría son nacidos aquí, si no porque en casa se sigue hablando en el idioma materno”.

Al tener tanto alumnado inmigrante, “es inevitable tener que introducir cambios en las clases,. Hay aulas con más del 90% del alumnado extranjero, como es el caso de Molinos, donde de nueve niños, 8 son inmigrantes, y en el resto de pueblos podemos tener un porcentaje del 70 o del 80%”, apuntó el director.

“Seguir llamando la atención”

La Iron CRA sigue viva porque con la situación que tiene el CRA “hay que seguir llamando la atención sobre la despoblación. Lo que nos queda es no silenciarnos a nosotros mismos y darle difusión a nuestras escuelas”, defendió el responsable del CRA.

La marcha ha cambiado. Durante las cinco primeras ediciones -cuando más duros fueron los recortes en educación- conectaban los pueblos del CRA en una serie de marchas que duraban tres días y en las que los participantes llegaban a realizar entre 60 y 65 kilómetros de distancia. “Aquello dejó de hacerse, porque la afluencia de gente el viernes por la tarde y el sábado era pequeña, mientras que el domingo era el día más multitudinario”, reconoció Latorre. Desde la última edición, “nos centramos en una única localidad. El año pasado la hicimos por primera vez en Ejulve y este año decidimos organizarla en Cañizar del Olivar, y hemos comprobado que viene todavía más gente”, valoró.

Además, la IronCRA se ha convertido en una jornada de convivencia entre la comunidad educativa, entre antiguos alumnos y profesores, porque  “no sólo participan los docentes o las familias que tienen niños matriculados en el CRA, sino exalumnos y vecinos de otras localidades, además de maestros que han estado con nosotros en anteriores cursos escolares”.

En cualquier caso, las reivindicaciones siguen ahí. “Necesitamos estabilidad del profesorado, entre otras muchas cosas”, porque la mayoría de los docentes “son interinos”, resaltó el director. De 17 profesores que tiene la plantilla, “solo seis son definitivos, es decir, tenemos un 66% de los maestros interinos, con lo que eso supone, al tener que cambiar al profesorado todos los años, introduciendo cambios metodológicos y trabajando por proyectos desde hace dos años”, reflexionó Latorre. 

Partiendo de la universidad

El director del CRA reclama que en las universidades “se haga más hincapié en trabajar en escuelas rurales, porque muchos profesores se encuentran con una realidad desconocida para ellos cuando aterrizan en una escuela rural”. Desde su punto de vista, “se legisla y se ponen criterios educativos tomando como referencia un aula de 22 niños y todos de la misma edad y con algún niño con necesidades educativas”. Sin embargo, añadió que “cuando llegan a una escuela rural, se encuentran con un aula de 10 niños, cada uno de un nivel distinto y de edades dispares, y tienen que salir de su zona de confort”. En este sentido, Latorre reclamó que “la universidad realice una didáctica dirigida a las aulas unitarias y multinivelares”.

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