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Viernes, 25 de mayo de 2018
ENTREVISTAS

7/5/2018

Ancy Bruno, religiosa india: “Cuando vienen las mujeres a nuestra congregación tienen marcas y heridas”

Diego Saz
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Ancy Bruno en la Fundación CAI de Teruel. D.S.
Ancy Bruno en la Fundación CAI de Teruel. D.S.

Ancy Bruno es una religiosa india natural de Kanyakumari. Es licenciada en Ciencias Químicas y desde los 18 años forma parte de la Sociedad de Hermanas de Santa Ana de Chennai, cuyo carisma específico es la educación de las niñas. Con la congregación estuvo durante cinco años en trabajo social con tribus y marginados de la India. Y actualmente trabaja en la gestión de la Residencia Pablo Herráez y Esposa de Novillas, en Zaragoza.

-¿Cómo es la situación de las mujeres en la India?

-La situación de las mujeres en la India no es buena. Solo las mujeres con dinero pueden tener educación o facilidades en casa, pero el 80 por ciento de ellas son pobres. Las familias no quieren tener hijas. Y mientras que aquí podéis saber desde el primer día si una mujer embarazada va a tener niño o niña, en la India el gobierno lo ha prohibido para evitar que las maten. Además, en la India casan muy pronto a las mujeres, con unos 14 o 15 años porque cuestan menos dinero, hay que pagar menos dotes al padre del chico.

-¿Son los padres quienes eligen al marido?

-Sí, en la India las mujeres no se enamoran, sino que los padres buscan marido para las ellas. A las niñas no pueden darles educación, porque cuando una chica tiene estudios y ha hecho una carrera, los padres tienen que buscar un chico del mismo nivel. Por ejemplo, yo soy química y mi padre tendría que buscar un chico a mi nivel. No va a buscar un chico que trabaje en la calle. Entonces los padres de las mujeres tienen que dar un dote al padre del hombre con quien la quieren casar. Les tienen que dar una cantidad de dinero o de oro dependiendo del nivel. Incluso las cosas de la casa, como la nevera, la cama, todo lo que le haga falta. Después de estar casadas, los hombres pegan a las mujeres si no hacen lo que quieren. Nosotras hemos visto en las familias rurales como sangraban las mujeres. 

-¿Cómo actúa su congregación contra esta situación?

-Nuestra congregación trabaja para las mujeres rurales. Cuando vienen las mujeres tienen marcas de cigarrillos, heridas de golpes y de cuchillos. En algunos lugares teníamos el convento dentro del pueblo y escuchábamos cómo en las casas gritaban las mujeres. O en la calle veíamos cómo los maridos tiraban del pelo a las mujeres y las arrastraban por el suelo o les daban con el pie. Los hombres quieren tener dinero para su placer. Para beber, para fumar o para lo que quieran. Pero como para pasar el día no tienen dinero, envían a su mujer a trabajar y buscar dinero, además de cuidar a sus hijos. 

-Y ellas no pueden hacer nada.

-No, a las mujeres no les queda otra porque no quieren perder su prestigio. Su padre ya les ha dado dinero a sus maridos y no quieren ir otra vez a pedirles más. Entonces aguantan. Los maridos también llevan dinero a casa, pero para sus propias necesidades. En la India matan mujeres todos los días. También hay violencia sexual. Una chica no puede salir fuera de casa sola, tiene que ir acompañada de sus padres. Pero como con cierta edad no pueden ir con sus padres con ella, la casan para quitarse la responsabilidad. Y una chica con 14 años no ha estudiado y no puede trabajar de nada más que llevar peso, en la construcción de casas o en la limpieza de otras casas de gente de más dinero. Hay sistemas de castas, y los de bajas castas van a trabajar para los de castas altas. Pero como son analfabetas las engañan, les dan muy poco dinero. Pero con ese dinero la mujer puede comprar comida.

-Usted estuvo trabajando con tribus y marginados.

-Sí, estuve en el norte de la India. Allí la gente es muy pobre, el gobierno no les da nada y casi todos trabajan en el campo. Además como el alcohol es muy barato porque lo preparan con arroz, todos beben, hasta los niños, que no tienen ni educación. Yo fui en 2005 y pusimos toda la fuerza que pudimos para sacar a los niños del campo y enseñarles educación. Tenemos ahora 400 niñas y muchos niños en la congregación, luchando todos los días con sus padres, pero no hemos podido abrirles los ojos. Ellos están demasiado tiempo en el campo trabajando. Solo comen una vez al día y son como los animales, todo el rato quieren tener sexo. Son tribus. La situación está así en las tribus. Viven encerrados en sus tribus y no las hemos podido sacar de ahí.

-¿Cómo es el acceso a la universidad para las mujeres?

-En las universidades de la India hay pocas mujeres. En el sur está bien, pero en el norte no tienen nada. Las chicas no van ni a la escuela, mucho menos a la universidad. Hay mucho analfabetismo porque tienen que ir a trabajar en el campo y no tienen dinero ni para ir a la escuela.

-¿Hay mucha diferencia entre el norte y el sur de la India?

-Sí, el sur de la India está mejor porque allí estuvo San Francisco Javier, un religioso español, desde el siglo XVI expandiendo el cristianismo. Además, especialmente estuvo en nuestra zona, por eso somos cristianos y hay importancia en la educación y en los valores. En cambio, en la parte norte de la India son muy fundamentalistas, no dejan entrar el cristianismo. Hay un hinduismo muy fuerte con pocos valores. Cuando estuve allí veía muchas violaciones. No importaba la hora. A las 12 de la mañana, delante de nuestra casa vimos como entre cuatro o cinco chicos forzaban a una chica.

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