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Viernes, 25 de mayo de 2018
ENTREVISTAS

30/4/2018

Pablo Ayerza, abogado y miembro de WWF-Adena: “Nos tomamos la protección del medio ambiente como un aspecto accesorio”

Francisco Javier Millán
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Pablo Ayerza Martínez en la redacción de DIARIO DE TERUEL
Pablo Ayerza Martínez en la redacción de DIARIO DE TERUEL

Pablo Ayerza Martínez es abogado y asesor legal de WWF-Adena y de otras organizaciones ecologistas. El pasado jueves participó en los Coloquios del Casino de Teruel con una sesión en la que se abordó la protección del medio ambiente, y la pregunta clave que se formuló es si verdaderamente somos ecologistas los humanos o más bien lo contrario.

- ¿Hoy todos somos ecologistas, no? Al menos todo el mundo se define así aunque no obre en consecuencia.

- Sí, sí. Realmente ni nosotros sabemos si lo somos porque no hay uniformidad. De hecho, desde el nacimiento del movimiento ecologista en España en los años 70 siempre ha habido diversas sensibilidades. Hay quien se ha decantado por la contaminación  industrial o por aspectos más económicos, otros a cuestiones más políticas o a la mera conservación de la biodiversidad. Entre todos a lo mejor se puede encontrar la coherencia general a lo que individualmente nos falla. Es muy complicado y todos los cazadores  dicen que son los primeros ecologistas, los ganaderos los que defienden el medio, los ayuntamientos los que hacen un adecuado uso del territorio y ordenan los recursos. Hay algo que nos está diciendo que lo medioambiental es prioritario y que impregna todas las actividades de la persona.

- ¿Pero qué es ser ecologista?

- Quizá el concepto que puede dar esa coherencia primero es el mantenimiento de la biodiversidad y la capacidad para no agotar recursos, que serían los grandes principios del ecologismo, no vivir por encima de las posibilidades de lo que puede proporcionar en este caso el medio, no agotarlo y conservar esa biodiversidad.

- Estamos haciendo lo contrario, estamos viviendo por encima de esas posibilidades, con lo cual en nuestra sociedad no hay ecologistas consecuentes, falta coherencia.

- Sí, tal vez algo donde se pueda ver más fácil es en el transporte y la comunicación, y dentro del comercio es la primacía de ese comercio por encima del coste de esos servicios. Hablamos de que se nos traiga el pan a la mesa desde Holanda, desde Australia, desde cualquier sitio y que realmente se pueda dar la apariencia de que ese sistema es sostenible. Cuando uno observa la tremenda contradicción que supone el consumo y el gasto brutal desde el punto de vista energético, la huella del carbono, de la contaminación del transporte, es cuando uno se puede asustar de lo global que es el mundo pero también de lo global que es el problema de la sobreexplotación de los recursos.

- ¿No somos conscientes de lo que estamos haciendo?

- Nos vamos de viaje y cogemos aviones. Esa contradicción del transporte cuando hablamos de contaminación de la atmósfera, pues encontramos que nuestros viajes para aumentar nuestra experiencia eso también tiene un coste indudable para el medio ambiente. Lo mismo que usar el vehículo o la expansión del AVE de una forma absolutamente demencial. Si bien todo esto en lo personal es muy enriquecedor, no solo lúdico sino cultural, tiene unos costes intrínsecos absolutamente brutales.

- ¿Se puede revertir la situación actual?

- Siempre se habla de una solución que es la toma de conciencia, la cultura, la educación, es decir, la capacidad de renunciar a muchas cosas viene a significar un inicio de solución al problema del medio ambiente. Aquí no hablamos de pobreza ni de miseria, sino de necesitar menos y ser mejores, y eso es algo muy difícil. Hoy parece ser que nos medimos en términos comparativos por cuánto gastas y consumes, y una escala de ecologismo empezaría por saber a cuántas cosas eres capaz de renunciar. Y eso es tremendamente complicado.

- No hay marcha atrás, ¿o eso es ser demasiado pesimista?

- No soy nada pesimista pero esto es realmente difícil, sobre todo porque nos tomamos la protección del medio ambiente como un aspecto accesorio de los grandes problemas que son la economía, el paro... Hemos dejado el medio ambiente al final, cuando de verdad debería unir al resto de políticas y debería estar contemplado en el desarrollo de la sociedad.

- Que no es suficiente con separar la basura en contenedores distintos.

- No nos vale eso solo, y además hay un ejemplo curioso, cuando sales de España lo que ves es que en muchos países tienes que separar ya el color del vidrio. Pero aquí lo responsable es que quien compra la botella la devuelva. Eso nos ahorraría a todos ese proceso intermedio y supondría un uso racional de los recursos.

- ¿Qué hemos hecho mal?

- Acostumbrarnos o creernos que se vive mejor así y pensar que estamos muy bien. 

- ¿Qué aconsejaría usted a la gente para intentar cambiar todo esto?

- Lo más cercano y lo más fácil. Tener un huerto cercano, ir en bicicleta y sobre todo el empaparse del paisaje más cercano que se tenga, aprender a interpretarlo y  estudiarlo. Desde este punto de vista quizá la observación de lo cercano, de lo sencillo y de lo cotidiano nos puede llevar a encontrar soluciones muy prácticas y muy sencillas.

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