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Viernes, 20 de abril de 2018
COMARCAS

16/4/2018

El centenario de la muerte de Peyrolón, escritor de Los Mayos, pasa inadvertido

Famoso político conservador, describió las costumbres serranas y su casa se conserva en Gea
Pedro Pérez
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Retrato de Manuel Polo y Peyrolón
Retrato de Manuel Polo y Peyrolón

El centenario de la muerte del político y escritor  Don Manuel Polo y Peyrolón ha pasado inadvertido. Manuel Polo y Peyrolón fue un famoso político decimonónico que describió como nadie en sus libros las costumbres de la Sierra de Albarracín. En Gea de Albarracín, donde pasaba los veranos, se conserva su gran casa solariega en la plaza Mayor. Investigadores reclaman unas jornadas donde se recuerde su trabajo y su figura.

La investigadora Carmen Belenguer señaló que al realizar un trabajo sobre el árbol genealógico de su familia en Gea de Albarracín, del apellido “de Atienza” pudo retroceder en los archivos eclesiásticos hasta el año 1618, S.XVII. “Encontré diferentes apellidos que emparentaban con mis familiares, entre ellos el apellido Peyrolón. Me llamó la atención D. Manuel Polo y Peyrolón. Empecé a buscar información. Adquirí muchos de sus libros. Visité la Academia de la Historia, donde pude ojear sus memorias y demás documentos. Busqué su genealogía, retrocediendo hasta el sigloXVII. El apellido Peyrolón viene del sur de Francia, de las poblaciones Saint Pée de Bigorre y Olorán. Visité el Archivo Histórico Nacional y consulte los legajos de Inquisición y encontré a varios familiares”.

En su trabajo de investigación, Carmen Belenguer descubrió y recordó la importancia de la figura de Manuel Polo y Peyrolón a nivel nacional, político carlista, y su vinculación no solo con Gea de Albarracín sino de la Sierra de Albarracín. Recordó que Manuel Polo y Peyrolón murió hace 100 años, concretamente el 28 de marzo de 1918 en Valencia, centenario que ha pasado inadvertido. 

Para Carmen Belenguer sería muy bueno que Teruel, Gea de Albarracín y la Sierra de Albarracín recodara a Manuel Polo y Peyrolón por lo que hizo. “Manuel Polo fue catedrático del Instituto Ibáñez Martín. Fundó la Biblioteca, que posteriormente se convirtió en Biblioteca Pública de Teruel. Escribió novelas sobre la Sierra de Albarracín. Sería bueno que se reeditaran todas sus novelas, que se hiciera en su casa un museo que le recordara”.

El alcalde de Gea de Albarracín, Manuel Alamán, sobre este punto de hacer un museo en la que fue casa de Manuel Polo reseñó que el inmueble es propiedad privada de Antonia Rodríguez y que el Ayuntamiento bastante tiene con el mantenimiento de bienes municipales para entrar en este tema que se escapa a las posibilidades económicas de un consistorio pequeño como es Gea de Albarracín. Sobre la realización de unas jornadas, Alamán comentó que estarían bien, pero las debería impulsar un ente con mayor capacidad, a nivel comarcal o provincial.

De lo que no tiene duda el alcalde de Gea de Albarracín es de la importancia de la figura de Manuel Polo y Peyrolón, su gran vinculación con Gea y la Sierra de Albarracín. El propio Manuel Alamán en su libro “Recortes sobre Gea” dedicó un capítulo a Manuel Polo y Peyrolón titulado “Los veranos de un senador”.

En este capítulo, Manuel Alamán recoge que Manuel Polo “vivió en la segunda mitad del siglo XIX y parte de la primera del XX y del cual, todos los mayores de la localidad hablaron como una persona respetable. “En el archivo parroquial de Gea aparece el apellido Peyrolón en 1742,  entre la relación de bautizados, esto es base para pensar que los primeros portadores del apellido aparecen en la villa con anterioridad a la fecha. Posteriormente se refleja en distintos años, en el libro de bautizados, perdurando hasta nuestros días”.

Escribe Manuel Alamán que el caserón de Peyrolón es muestra clara  de los denominados solariegos. “En su interior presenta un amplio patio con una escalera acorde a las características del edificio, presentando en el techo  la linterna y un escudo, el cual  no puede relacionarse con los apellidos del personaje, por no coincidir su simbología, siendo esta más apropiada a la de apellidos relacionados con la casa de los Dolz de Espejo”.    

También aborda en el libro de Manuel Alamán al escritor Peyrolón. “Tal vez menos conocido, como casualidad a la existencia de la conocida Generación del 98, lo que le eclipsó en popularidad, independientemente de que sus novelas pudiesen gustar así como su estilo. Tiene novelas, biografías y folletos de matiz político, estos son alguno de sus trabajos: Quién mal anda ¿ Cómo acaba?.- Pacorro.- Tres en uno.- Desventuras de Mari Pepa.- La señora de Verrugo.- Los Mayos.- Los Mellizos.- El sí de una serrana.- La tía Levítico.- Psicología elemental.- Lógica elemental.- Etica elemental.- Vida de León XIII.- Discursos académicos.- Pepinillos en vinagre.- La Humildad.- Sacramento y concubinato.- España y la masonería.- Cristina de Saboya.- La madre de D. Carlos.- Apología científica de la Fe cristiana.- Páginas edificantes.- Anarquía fiera y mansa.- D.Carlos de Borbón y de Austria Este.-  Burgueses y proletarios.- Pan y catecismo.- ¡ Pícaros frailes!.- El trabajo y el salario.- La limosna.- Credo y programa del partido carlista.- El liberalismo por dentro”.

“Alguno de estos trabajos los desarrolló y fueron inspirados, en y por la villa de Gea, siendo “Pacorro” fiel reflejo de este hecho. En esta novela hace una descripción con apuntes ficticios de la vida en una localidad serrana a la que llama "Tapiasrojas", esto en principio hay que asimilarlo con el color rojizo del yeso con que se hallan hechas la mayor parte de las casas”. “Describe la fiesta de S. Antón, el 17 de enero, como una celebración con especial motivo para el pueblo, ya que fue la petición que a este Santo hicieron los geanos en época de la peste (s. XVI) y su total desaparición en el lugar, lo que motivó la gran devoción, junto a la protección que de los animales ha hecho en todo momento. Relata las carreras de burros en este día. Hace una clara diferencia entre los "negros", encuadrando en ellos a los liberales y republicanos, frente a los" blancos " que son los conservadores y el clero, entre ambos surgen enfrentamientos con fuertes apaleamientos que se los propinan por las noches, durante las rondas por las calles del pueblo. En este tema deja bien claro, que a pesar de todo ello no existen partidos políticos como tal en la localidad, pero sí ideales”.

El profesor de Lengua y Literatura, Francisco Lázaro, también ha estudiado la figura y obras del escritor Manuel Polo y Peyrolón quien pone de escenario la Sierra de Albarracín en gran parte de sus libros. 

“La Sierra de Albarracín es el espacio literario más importante en el que transcurren gran parte de las historias, protagonizadas por nobles labriegos y abnegadas serranas, que este controvertido escritor nos cuenta en sus novelas costumbristas, relatos, casi todos, desarrollados en pueblos, como Tramacastilla, Calomarde o Torres de Albarracín, a los que atribuye nombres ficticios, de la misma manera que lo hacen en sus narraciones coetáneos suyos de la talla de Juan Valera, Benito Pérez Galdós, Leopoldo Alas “Clarín” o Emilia Pardo Bazán, poblaciones serranas a las que Polo y Peyrolón acude con frecuencia por ser originarios y residir en ellos varios miembros de su familia materna y por contar, concretamente en Gea de Albarracín, con casa y tierras de labranza. Y de ahí también que sea en ese territorio, la Sierra de Albarracín, en el que comience su carrera política y en donde llegue a experimentar en lo más profundo de su alma ese bálsamo infalible que proporciona a los creyentes la religión católica”. 

Francisco Lázaro califica la literatura de Polo y Peyrolón de localista, “ya que está ambientada en lugares muy concretos. Salvo una pequeña producción, que transcurre en tierras valencianas, todos los relatos suceden en la Sierra de Albarracín. Además de localista, su obra puede considerarse costumbrista. La novela de Polo y Peyrolón también puede considerarse popular, imbuida de un valor antropológico incalculable en cuanto que describe y opone modelos de conducta, sin analizar y profundizar en caracteres, con poca acción y mucha descripción y presentada como un viaje en el tiempo, en el espacio y en la memoria; y que se nutre, con bastante frecuencia, de reflexiones sociológicas y axiológicas”. 

Para Lázaro las tres características anteriores de la novela de Manuel Polo y Peyrolón, localismo, costumbrismo y popularismo, “podríamos englobarlas en el marchamo de novela regionalista”.

“Con Costumbres populares de la sierra de Albarracín: cuentos originales (1876)”, reeditada y ampliada en 1910 con el título de Alma y vida serranas. Costumbres populares de la Sierra de Albarracín, formada por cuatro novelitas cortas de costumbres aragonesas, en las que en todas ellas destaca el amor a la religión y a las sanas costumbres, cobran protagonismo las tierras turolenses. Cuatro relatos componen Alma y vida serranas: Los mellizos, El sí de una serrana, La tía levítico y Lo que puede una mujer. Todas ellas recrean historias de amores que tienen lugar en Entrecastillos o en Vallehermoso, espacios que redimen a las personas y las convierten en seres  bondadosos, al contrario que hace el espacio urbano, en el que reina el vicio y el desorden. Y espacios que se identifican con Tramacastilla o Torres de Albarracín.

Para Francisco Lázaro una novela importante de Peyrolón es “Los Mayos” (1878). “Tiene un gran valor antropológico, ya que refleja costumbres serranas como los juicios de faltas, plantar el chopo en la plaza del pueblo, el sorteo de las Mayas y algunos festejos. Pero el núcleo temático son los amores de dos jóvenes, modelos de conducta, José y María, hijos respectivamente del tío Tejeringo y de la tía Moñohueco, que llegarán a buen puerto. Los Mayos también acontecen en Vallehermoso, Torres de Albarracín. Vallehermoso también sirve de escenario para algunas historias de Borrones ejemplares. Miscelánea de artículos, cuentos, parábolas y sátiras (1883),  en ellas los ricos reparten limosna a los pobres y ejercitan una caridad que contribuye a la paz social. En estas historias también se defiende la bondad del mundo rural frente a la maldad que reina en el mundo urbano. El autor recuerda con nostalgia las Nochebuenas de Vallehermoso, de ese lugarejo humilde, nevado, blanco, con familias en torno al fuego, mientras sopla el cierzo”.

Otra novela que reseña Francisco Lázaro es “Matrimonio civil o sacramento y concubinato” (1884). “La novela transcurre en Peñascales, aldea cercana a Cinbaral, Albarracín, llamada así por estar asentada entre peñascos, nombre que corresponde al pueblo serrano de Calomarde, el pueblo de donde era la madre de Manuel Polo, un lugar de mala muerte, como se dice, pero de buena vida, porque allí se come bien, se beben aguas frescas y cristalinas, se respiran aires puros y fragantes y se duerme a pierna suelta. También en Peñascales encontramos tradiciones y costumbres serranas, que recrea Polo. Tal es el caso de las rondas, cofradías amorosas y bullangueras, formadas por los mozos desde los diecisiete años cumplidos en adelante, que cantan a las puertas y ventanas de las jóvenes del lugar”.

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