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Lunes, 28 de mayo de 2018
CULTURA

14/2/2018

Ochenta cabezas que conversan gracias al cincel de Simón Domingo

El escultor de Muniesa expone en Zaragoza una retrospectiva que abarca más de dos décadas
Miguel Ángel Artigas
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Simón Domingo, junto a "Profeta de Calanda", realizado en alabastro
Simón Domingo, junto a "Profeta de Calanda", realizado en alabastro

Bajo el título de Cabezas, el artista natural de Muniesa Simón Domingo expone, en la sala de la Caja Rural de Teruel en Zaragoza, una retrospectiva de escultura que abarca más de dos décadas, desde obra realizada hace 22 años en arcilla y madera hasta volúmenes esculpidos en mármol o granito que no tienen más de tres semanas. 

Domingo, que encuentra en el cuerpo humano su fuente inagotable de inspiración, dedica esta muestra al busto y la cabeza, uno de los elementos que en su opinión mayor fuerza expresiva tienen. “Entiendo que, dentro del cuerpo humano, la cabeza, no tanto el rostro sino toda la cabeza, consigue transmitir más mensajes”, explica el escultor turolense para quien el proceso creativo comienza siempre mucho antes de tomar los cinceles en su estudio. “Me gusta observar a la gente a mi alrededor, y si te fijas en las diferentes e infinitas cabezas que existen te das cuenta de que, más allá de un aspecto físico concreto, sus formas son capaces de transmitirte muchas cosas sobre su aspecto mental e interior”. 

En la sala conviven y conversan más de 80 piezas en las que destaca sobre todo la originalidad de la propuesta escultórica y la enorme variedad de materiales utilizados, desde todo tipo de maderas a la piel de pescado embalsamada, pasando por el barro, el alabastro o la comida para gatos, y el peculiar estilo característico y muy reconocible del turolense, equidistante con delicioso equilibrio y armonía entre el figurativismo y la abstracción. 

A Simón Domingo le gusta pensar que su obra está fuera de las clasificaciones clásicas entre ambos conceptos, realismo y abstracción. Y en buena parte así es. “Tengo algunas esculturas que podrían clasificarse como figurativas, y otras que para muchos son abstractas, pero ninguna llega a serlo por completo”. 

Y es que los asuntos formales en Simón Domingo casi siempre están al servicio de los conceptuales. Cuando trata de expresar algo a través de un busto utiliza “el concepto global de cabeza, pero sin atenerme únicamente a su puro aspecto físico”, y jugando con las formas, los tamaños y, de forma muy especial, con las texturas que arranca a través de la utilización de materiales muy diferentes. “En cualquier caso”, matiza el de Muniesa, “no me gusta trabajar con conceptos demasiado etéreos o abstractos. Cualquiera de mis cabezas es reconocible como tal, porque así debe ser”. 

 

Múltiples materiales

Pero uno de los elementos más característicos de Simón Domingo es la utilización de muy divesos materiales para construir sus volúmenes. Más allá de una evolución formal o estética en su obra, sorprendentemente homogénea a lo largo de los más de veinte años que recoge la retrospectiva Cabezas, el tránsito del artista a lo largo del tiempo se revela con el cambio de materiales que han marcado las diferentes etapas como escultor. Para Simón Domingo no existen zonas de confort, ya que se mueve de unos materiales a otros de forma permanente y sin solución de continuidad. 

Así, entre las obras expuestas del turolense, pueden verse unas primeras figuras de arcilla o cerámica que dan paso a la calidez y cercanía de la madera, la luminosidad del alabastro, el tacto y el brillo del aluminio o la dureza y la aspereza del hierro. Hace un par de años realizó una serie de esculturas con pequeñas chapas metálicas soldadas, aunque también ha utilizado materiales tan peculiares como lapiceros, alambre, poliespán, resinas, corchos, pastillas de medicamentos, comida para gatos, pellets de calefacción o pieles desnaturalizadas. “Durante una visita que realicé a Egipto me llamaron mucho la atención las técnicas de momificación, y las puse en práctica en escultura”. Domingo, químico de formación, ha utilizado pieles de rape, de salmón e incluso de pollo. “Con unas sales les quitas la materia orgánica y dejas únicamente la queratina que forma la piel, que se estabiliza a través de unos productos químicos” antes de utilizarla para crear volúmenes y darle la rigidez necesaria. 

Las  últimas obras realizadas por Domingo Simón de las que se exponen en Caja Rural de Teruel en Zaragoza, y que apenas tienen dos semanas, están realizadas en mármol y granito. “Acabo de regresar de un taller de escultura en estos materiales, en Utrecht, y he traído parte de la obra que realicé”. Para Domingo estas piedras duras “requieren herramientas específicas y un proceso más complejo y prolongado”. “Pero de algún modo las considero la Primera División de la escultura y quiero ver cómo me manejo en ese territorio”, bromea el turolense. 

Otra de las señas de identidad de Domingo es el reciclaje de materiales, no tanto por una cuestión crematística, que también, sino por lo mucho que le atrae el concepto de dar una segunda vida a los materiales a través del arte. “No me gusta partir de un cubo de 60 x 60 para esculpir. Prefiero recuperar materiales que para muchos ya han perdido todo su valor, fragmentos de madera vieja, hierros o tornillos oxidados o piedras calizas que cualquiera puede encontrar por el monte”, y poner al servicio de la expresividad artística las texturas y las huellas que el paso de los años han dejado sobre ellos. 

La exposición Cabezas, que fue inaugurada el pasado 2 de febrero, puede verse hasta mañana, día 14, en la sala de la Caja Rural de Teruel (C/ Bilbao) de Zaragoza, en horario de 12 a 14 y de 19 a 21 horas. 

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