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Viernes, 22 de junio de 2018
EL PUYAZO

21/1/2018

Los tres cuarentones

Francisco Javier Belmonte
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Algo renquea en la industria del toreo cuando el máximo interés que vaya a generar el espectáculo Dios mediante anda en las manos de tres ilustres cuarentones, o casi, que peinan canas y andan podridos de millones. Sí, tal que José Tomás, Ponce y Morante, o viceversa, y tal que tres espadas geniales, eso sí, que aún son la máxima expresión de las tres “doctrinas” que desde Juan Belmonte definen conceptos y creatividades bajo un vestido de luces. Claro, eso del valor, la inteligencia y el arte como base de los tres conceptos de faena que ellos aún representan y que los determina y diferencia. 

Y es que no se conocen en la historia del toreo primeras figuras que hayan mantenido el máximo interés para el aficionado más allá de una docena de años. Y mucho menos con los cuarenta cumplidos. El cuarentón ilustre, siempre fue así, acompañaba a los nuevos valores y daba brillo a los carteles sin molestar a la figura incipiente. Pero estos tíos siguen cobrando más que ninguno de los que ahora se dicen figuras y siguen toreando dónde a ellos les sale y con lo que ellos imponen. ¡Vamos!, lo que viene siendo desde Pedro Romero una primera figura. Lo que no sé es si todo ocurre por mérito propio o por demérito del resto. Ahí lo dejo. Eso sí, tengo claro que la industria del toreo no es capaz a día de hoy de generar nuevas figuras que ocupen espacio en el rotundo olimpo de los dioses. Y así nos va. Alguno dirá que para qué se necesitan nuevas figuras si están ellos. Sencillo. Un espectáculo requiere de nuevas ilusiones, de renovación, de verdaderos ídolos que abran otros caminos y superen lo que han dejado escrito sus antecesores. Solo así pervive. Pero comienza la temporada 2018 y el máximo interés está puesto en lo que hagan tres cuarentones con lo que eso supone… Sí, eso de elegir toritos, compañeros y plazas entre caprichos y holganzas. Y no toreo con televisión, y solo veinte corridas, y ahora me voy, y luego me vengo…  

Pero lo malo, con ser malo esto, es peor porque la industria es incapaz de aprovechar esa gloria dilatada en el tiempo para generar ilusión. ¡Coño!, no son capaces de enfrentarlos. Entre ellos tres, en mano a mano o en una feria en la que tarde tras tarde se vean las caras. Como ocurría antiguamente. Van por libre y nadie ha tenido el cuajo de colocarlos en el mismo paseíllo. Y así nos va. ¿Alguien se imagina una liga sin el Barça-Madrid? Pues en el toreo estos siguen jugando con el Elche y alguno hasta con el CDJ Tamarite, con todos mis respetos para los de Zaragoza. Dicen que no hay dinero para pagar semejante cartel. Pues yo me acuerdo de los tres tenores y fíjate si le hicieron bien a la ópera. Aquí no. Aquí cada uno con sus huestes, cada uno con sus grandezas y miserias y cada uno haciendo su particular guerra. Pero mientras tanto, los antis unidos y enfrentados, muy juntitos muy juntitos, al espectáculo de los toros y a su industria. Y la industria a verlos venir. ¡Ole!

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