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Lunes, 23 de abril de 2018
SUBURBIOS DEL ABISMO

7/1/2018

¿Fernando el Católico versus Alfonso II El Casto? o como hacer el ridículo iconográficamente hablando

Javier Hernández
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Para los no versados en el estudio del arte, o simplemente aquellos para los que el Arte no forma parte ni de sus expectativas ni de sus gustos más íntimos, explicaré que es la Iconografía. Según Gonzalo Borrás que no es cualquiera en esto de hablar del arte y su historia entendemos por Iconografía “La ciencia que estudia el origen, formación y desarrollo de los temas figurados y de los Atributos con los que pueden identificarse y de los que usualmente van acompañados”
Una vez plasmado esto, quiero relatar una de las torpezas más impresionantes que uno haya visto en este campo y tenía que ser en Teruel precisamente, hagamos cronología pura y dura. En los noventa el Ayuntamiento de Teruel decide trasladar desde el cruce de acceso desde la nacional Teruel-Sagunto a la Fuente Cerrada una escultura realizada por nuestro genial Pepe Gonzalvo, espero se me permita la familiaridad pues es mucho el cariño que tenía por Pepe y sigo teniendo por su familia. La escultura en cuestión es de Fernando II –El Católico- rey de Aragón, nacido en Sos en 1452, y de paso diré, poco tiene que ver con el personaje interpretado por Rodolfo Sancho en la serie Isabel, una serie que en lo histórico la verdad es que no pasaba de vodevil del tres al cuarto. Fernando II fue un gran diplomático al que la historiografía castellana siempre ha puesto un peldaño por debajo de Isabel la Católica, personaje de mucho menos nivel estadista que el monarca aragonés, eso si ella era muy católica eso es indiscutible, la más católica.
Y después de ese traslado e instalación  en una rotonda de la Fuenfresca mirando hacia Formiche Alto, una mente pensante decide que ya que tenemos la estatua de un rey,  que en su pedestal a pesar que esa escultura de Gonzalvo, que el maestro había realizado con los parámetros iconográficos propios del Rey Católico, se rotule y convierta por arte de magia-potagia en Alfonso II de Aragón, llamado el Casto la denominación habitual según la historia de los monarcas aragoneses. Alfonso había nacido en Huesca en 1157 (300 años antes que Fernando II) y era hijo de la reina Petronila I de Aragón y de Ramón Berenguer IV Príncipe de Aragón y Conde de Barcelona y sin entrar a valorar los elementos que dieron fama de casto a Don Alfonso, si diré que evidentemente ni la época ni los elementos que le puedan identificar tienen nada y cuando digo nada es NADA que ver con Fernando el Católico. Claro está que a estas alturas de lo escrito puede haber alguna persona de la muchas bienaventuradas personicas que hay en la faz de la tierra de los electores y elegibles que diga eso de ¿Y qué más dará? Yo respondería con aquello de bienaventurados los fans de hacer las cosas bien porque de ellos es el reino de los cielos, y puestos a pensar planteo lo siguiente: Imaginemos por un momento que al Altorrelieve de Los Amantes de la Escalinata el Ayuntamiento por un hipotético acuerdo pleno le pusieran una placa con la leyenda “Teruel a Romeo y Julieta”. Eso no va a pasar, diría el bienaventurado porque son Los Amantes -claro si- son los Amantes y Fernando II -El Católico- es Fernando II, a nadie se le ocurre hacer un monumento a Lady Gaga aprovechando una escultura de Marifé de Triana ¿O tal vez  si?
A parte de otras muchas opciones que hoy en día nos pueda dar un ordenador y sus gigantescas memorias, básicamente existen dos maneras de hacer las cosas –bien o mal- en este caso las cosas se hicieron muy mal (y siguen para bingo) y claro luego uno oye eso de la ciudad del turismo, la ciudad con proyección en lo cultural y todo eso está muy bien y yo lo aplaudo, pero es que aunque haya gente que no se lo crea, hay visitantes que saben un poco de estas cosas, conviene no olvidar que Fernando el Católico fue rey de la Corona de Aragón y por tanto rey de todos los territorios que la integran, catalanes, valencianos, mallorquines, corsos, napolitanos etc. y bastantes alteraciones interesadas de la historia nos llegan si miramos hacia el Cabo de Rosas para cuidar con esmero una figura capital en la historia de Aragón y por tanto la general de  España, lo que le hace merecedor de un reconocimiento urbano propio ¿Alfonso II? pues también, pero con arreglo a su época y a la iconografía propia de esté monarca en lo figurativo o en lo abstracto, evidentemente fue un monarca  importante en el hecho fundacional de Teruel. Por supuesto no acepto ese “qué más da” porque por muchas vueltas que se le den los bienaventurados, nos asiste la razón iconográfica y esa no se hizo ayer, no sea que algún munícipe presente o futuro un día decida homenajear a Paco Martínez Soria dedicando la escultura al labrador turolense del Arrabal y posiblemente desde ese momento la ciudad no sea ni para mí ni para nadie. Rectificar es de sabios eso tampoco se inventó ayer.

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